- Y, ¿a dónde vas?
- A buscar la justicia.
- No seas tonto, ambos sabemos q no existe.
- Mejor, así nunca pararé de buscarla. Será un viaje sin final.
- Compañero, la justicia es como el viento: lo sigues, lo notas, y cuando parece q lo vas a apresar con las manos se escabulle entre los dedos.
- Pues yo pienso buscarla, encontarla y amarrarla con cuerdas y cadenas a una silla para enseñarsela al mundo. Y sé, además, q no soy el único q no ha perdido la fe en ella, q hay más locos como yo q en el rocobeco más áspero y olvidado de su mente crece una rosa espinosa y bella llamada justicia.
- Deliras qerido amigo...