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Amigos perennes y amigos caducos.

En mi vida, como supongo q pasa en la mayoría de las vuestras, puedo encontrar dos tipos de amigos: perennes y caducos. Todo el mundo tiene a esa persona, ese amigo en el q se confía incondicionalmente, al q se le cuentan los problemas y preocupaciones y q acabas entregando con el paso de los años una parte de tu vida en bandeja de plata, sabiendo q él cogerá alagado esa bandeja y la guardará en el estante del armario más alto y bonito q tenga. Ese tipo de amigos nunca se separan de tu vera. Amigos perennes.
Pasas por la vida teniendo más amigos caducos q úlceras en la lengua, y créeme, prefiero tener la lengua llena de úlceras q confiar a un amigo de este tipo la bandeja de plata de la q escribía antes, pues la mirará, le flojearán los brazos, la bandeja pasará a ser de cartón y chocará contra el suelo esparciendo todos los sentimientos por el alquitrán endurecido hasta resbalar por cualquier alcantarilla cercana.
Ya se q estas palabras con como poesía para su poeta. Se saben de memoria, y aunqe a veces cuesta distinguir entre hojas perennes y caducas siempre acaba llegando el final del verano y observas cuales de ellas se vuelven marrones y se van con el viento, y cuales se quedan para hacerte compañía en los momentos en los q te sientas a intercambiar miradas con la soledad.
Únicamente quería hacer un reconocimiento a esas hojas verdes y bonitas tanto en verano como en otoño, aguantan la nieve del invierno y hacen q la vida sea más llevadera en épocas de pocos abrazos, y más divertida en momentos en los q las lágrimas brillan por su ausencia.

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