Antes,
mucho antes, cuando se juntaban tu lengua y la mía para hacer
tonterías tiritando por el frío de la noche. No importaba si nos
miraba el sol o era la luna... o los dos.
No
existía el lejos, simplemente íbamos a por el cerca una y otra vez,
hasta quedarnos exhaustos; ya pensaríamos en el camino de vuelta si
es q volvíamos.
Nuestro
dinero eran palabras, nuestras ambición el presente, nuestra ropa la
piel, eso sí, q piel tan bonita la tuya...
Abrazados
al viento entendíamos de poco pero conocíamos de mucho; y, ahora,
míranos, estropeados, siguiendo una línea prefabricada q no nos
lleva a nada más q a la nada.
Lo
tuvimos todo, lo jugamos y lo perdimos. Nos lo ganó la vida.
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